martes, 8 de abril de 2008

Hasta cuándo nuestra patria dejará de sufrir...

Soy una colombiana que vive en México y a quien abriga las dos nacionalidades, la mexicana por nacimiento y la colombiana por consanguinidad, además de por el amor profundo que le profeso a tan hermoso país.
Cada mañana, en la misma esquina me espera el periódico que me informa sobre los chismes mundiales y últimamente un método infalible para enterarme de mi país. Lo doblo y lo acomodo cual mi copiloto y en cada semáforo en rojo lo abro para darme los adelantos de lo que me espera en información. Me alarma y desespera un poco ver al gangster bolivariano en todos los destacados de la prensa mexicana alardeándose como empresario cementero y ofreciéndo a los dueños de CEMEX un mínimo porcentaje participativo. Me parece que el señor no ha tenido suficiente siendo un guerrillero más de las FARC, ahora robará a diferentes paises latinoamericanos sus empresas y su arduo trabajo de años. Al leer este tipo de atrocidades no puedo evitar esbozar una sonrisa irónica, me recuerda a cuando tenía cinco años y veía a Gargamel de los Pitufos querer acabar con toda la aldea. Es irrisoria la cantidad de veces que escucho el nombre del presedente venezolano al día, es por eso que yo he decidido no llamarlo por su nombre y dejar rodar la rabia que me provoca inventando pseudónimos que lo describan.
Tristemente nuestro país ha sido golpeado sin cesar desde 1928 con la famosa matanza de las bananeras, de la que habla 100 años de soledad y la cual puede haber sido el primer brote de violencia determinante dentro del territorio colombiano. Hoy a ochenta años aproximadamente no sólo seguimos en el mismo cuento si no que, más allá de tener aliados en contra de tan desgarrador esenario, los mismos hermanos latinoamericanos unen fuerzas con los grupos guerrilleros. Si, esto suena a un plan malévolo de mentes retorcidas inventado por escritores hollywoodenses, lo triste es que no es así. Si existen personas en el mundo como el Gargamel latinoamericano y su patiño Correa, quienes no sólo están coludidos y patrocinando el crimen organizado, las matanzas y mutilaciones por las minas quiebrapatas, los desalojos de inocentes y la devastación absoluta de la selva con sus sembradíos de drogas que eventualmente llegarán etiquetadas como: "Producto Colombiano".
Ahora hay un tema más simpático aún, resulta que el gobierno y las familias de los mexicanos muertos en el motín al campamento de Reyes están pidiendo al gobierno colombiano una indemnización por su muerte. Por ventaja tenemos un gran presidente, Álvaro Uribe, quien les ofreció una indemnización dependiendo de los resultados de las investigaciones que se están desarrollando en torno a ese tema. Si en verdad los mexicanos que estaban en el campamento de Raúl Reyes eran estudiantes elaborando una investigación, de qué no sé, pues el gobierno colombiano se hará cargo de las necesidades económicas. Mi pregunta desde que por fin mataron a ese señor ha sido, ¿cómo se atreven? me parece una falla del gobierno mexicano pedir semejantes cosas cuando los mexicanos que estaban allá metidos se estaban preparando para traer la guerrilla a su país, y con todo eso el mismo gobierno apoya la petición.
Hace 4 años aproximadamente el Embajador Luis Ignacio Guzmán declaró ante los medios de comunicación mexicanos que la UNAM ocultaba y protegía células de las Farc en sus instalaciones, una acusación muy grave siendo la UNAM, si no la entidad más importante, una de las portadoras del estandarte mexicano. Después de esa aceveración fue nombrado persona no grata para el país por el mismo director de la UNAM y con lo cuál lo hicieron abdicar a su puesto como Embajador y regresar a Colombia con una verdad a cuestas y la cola entre las patas. Hoy, 4 años después los colombianos corroboramos la realidad de aquella declaración. Después de la marcha anti FARC en el mes de febrero, hubo una manifestación en la puerta de la embajada de los simpatizantes de las FARC quienes resultan ser estudiantes de la UNAM. Hoy la Embajada de Colombia en México permanece rodeada por policía y granaderos pues las pequeñas celulas de las que habló el Embajador se manifiestan violentamente y con agravios verbales hacia los paisanos que visitamos nuestra Embajada, ¡triste verdad?.
No solo eso, esta semana viene a México el otro enemigo nacional que sumamos a la lista negra, Rafael Correa, seguramente a rajar sobre nuestra intromisión en su territorio albergante de el campamento guerrillero más buscado los últimos años, y en éste, el hombre número uno de la guerrilla ahora bolivariana. Así que esta semana será dura para nuestro país, es por eso que todos los colombianos, mexicanos, venezolanos, ecuatorianos, peruanos, en fin latinoamericanos nos debemos unir y protestar de la manera que se nos ocurra por el corrupto proceder de los líderes izquierdistas, no permitir más violencia, más engarños, más muertes.
Ésta es mi manera de protestar, ¿cuál será la tuya?.

1 comentario:

Marta dijo...

Querida Annie
He visto tu post, me gusta, espero leerte con frecuencia. No dejes de hacerlo, es la unica manera crecer como escritor....escribir y escribir y dejar que nos vean,
Un abrazo
Marta S.